Mendoza, la “casa segura” de Adorni: Cornejo lo recibió entre rumores de renuncia y causas de corrupción
En medio de una ola de rumores sobre su inminente salida del gabinete nacional por causas de corrupción, el Jefe de Gabinete Manuel Adorni buscó “aire fresco” en Mendoza. El gobernador Alfredo Cornejo se mostró como su principal aliado y cuidador, dándole escenario en un acto oficial mientras la Justicia avanza sobre el ex vocero.
La inauguración de un parque solar en Las Heras fue apenas la excusa. El verdadero hecho político de este martes fue la imagen de protección y alianza que Alfredo Cornejo decidió proyectar hacia Manuel Adorni. En un momento donde el Jefe de Gabinete es el centro de todas las miradas por causas judiciales que lo tienen como imputado, y con versiones de renuncia corriendo por los pasillos de la Casa Rosada, el gobernador de Mendoza eligió ser su anfitrión y guardián.
Sintonía y blindaje en el desierto
A diferencia de lo que podría esperarse ante un funcionario nacional con una imagen tan desgastada y bajo sospecha, Cornejo no dudó en compartir escenario y protagonismo. La cercanía fue constante. Mientras Adorni es cuestionado en Buenos Aires por el manejo de fondos y las inconsistencias en sus declaraciones juradas, en Mendoza encontró un aliado que no solo le abrió las puertas, sino que le validó el discurso de la “Argentina del futuro”.
Aunque se percibieron momentos donde el Gobernador estuvo más pendiente de su teléfono que del discurso de Adorni —un gesto que muchos interpretan como el monitoreo constante de lo que se decía en la Rosada—, la señal política fue inequívoca: Mendoza sigue siendo el refugio seguro para los funcionarios más cuestionados de Javier Milei.
El corrupto y el aliado
La jugada de Cornejo no es gratuita. Al mostrarse como el “cuidador” de Adorni en su peor momento, el mandatario mendocino se posiciona como el aliado estratégico que el Gobierno Nacional necesita para sostener a sus piezas más golpeadas. Sin embargo, este respaldo tiene un costo institucional. Mientras el Ejecutivo prepara una “puesta en escena de alto vuelo” para eximir de culpas a Adorni tras su declaración jurada, Cornejo se ofrece como el primer eslabón de esa cadena de protección.
Para la opinión pública mendocina, la pregunta es inevitable: ¿Por qué el Gobernador elige quedar pegado a un funcionario investigado por corrupción en el momento más crítico de su gestión? La respuesta parece estar en la necesidad mutua de blindaje político, transformando una obra de infraestructura en un acto de supervivencia partidaria.