Javier Milei criticó a los jugadores de la Selección por posar con una bandera de Malvinas
El Presidente de la Nación cuestionó abiertamente el gesto de los futbolistas tras el histórico triunfo ante Inglaterra en el Mundial 2026. La Casa Rosada, que había intentado prohibir las consignas sobre la soberanía de las islas para no irritar al gobierno británico, quedó descolocada por la rebelión del plantel conducido por Lionel Scaloni.
La histórica victoria de la Selección Argentina ante Inglaterra en las semifinales del Mundial de Estados Unidos no solo depositó al equipo de Lionel Scaloni en la gran definición del certamen, sino que además desató una insólita y feroz batalla política entre la Casa Rosada y los futbolistas del plantel nacional. El foco del conflicto se encendió cuando, en pleno festejo sobre el césped de Atlanta, los jugadores desplegaron frente a las cámaras de todo el mundo una bandera con la histórica consigna “Las Malvinas son Argentinas”, desafiando las directivas expresas del gobierno libertario que comanda Javier Milei.
La reacción del Jefe de Estado no se hizo esperar y expuso una profunda incomodidad y malestar con los ídolos populares. En declaraciones radiales concedidas horas después del encuentro, Milei no ahorró críticas hacia el plantel de la Scaloneta: “Es un partido de fútbol, hay que entender eso. No hay que caer en slogans berretas, populistas, nacionalistas, rancios. No mezclemos las cosas”, disparó el mandatario en Radio Mitre. En el mismo tono de rechazo, el presidente —declarado admirador de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher— remató: “Las Malvinas se recuperan con diplomacia sabia y no con gestos de patrioterismo barato, berreta”.
El papelón de Seguridad y el “offside” oficial
La exhibición de la bandera por parte de los propios futbolistas significó un durísimo golpe simbólico para la estrategia diplomática y de seguridad del Gobierno nacional. Días antes del trascendental cruce mundialista, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había encabezado una gira de prensa detallando las supuestas gestiones coordinadas con el FBI para prohibir estrictamente el ingreso de banderas con consignas de soberanía sobre el archipiélago o con “el mapa de las islas” a los estadios norteamericanos, argumentando directivas de estricta neutralidad de la FIFA.
Sin embargo, el operativo cerrojo diseñado por el Ministerio de Seguridad quedó completamente neutralizado y en ridículo cuando fueron los propios futbolistas, protegidos por su condición de intocables de la opinión pública, quienes ingresaron y lucieron la bandera de Malvinas ante los ojos de miles de millones de espectadores internacionales. Tras la desobediencia del plantel, varios funcionarios de segundas líneas del oficialismo ensayaron un giro forzado en sus redes sociales replicando de urgencia la imagen que su propio ministerio había intentado prohibir de forma previa.
Incomodidad presidencial y defensa de la diplomacia
Este jueves por la mañana, en un intento por matizar el impacto político de sus primeras declaraciones pero sin retroceder en sus críticas de fondo, Javier Milei volvió a referirse al tema en diálogo con radio El Observador. “Es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos y es lícito que ellos se quieran expresar”, ensayó de manera incómoda, para luego insistir con firmeza en su postura: “Son cosas distintas. Si empezamos a mezclar nos vamos a equivocar complicado. En una posición de responsabilidad, ciertos errores son inadmisibles porque podrían tener consecuencias muy negativas en el plano internacional”.
Mientras el plantel nacional ultima detalles en la concentración de cara a la gran final del Mundial, la grieta simbólica entre el sentimiento popular de los campeones del mundo y las directivas de alineación geopolítica exterior de la Casa Rosada quedó completamente expuesta. Los hinchas y la sociedad civil ya se expresan masivamente en las redes sociales, respaldando el gesto soberano de la Selección y cuestionando la dureza del discurso presidencial frente a una causa nacional irrenunciable.