A 4 años de privatizar el perilago de Potrerillos, no hay obras y buscan adueñarse de toda la costa
A casi cuatro años de las concesiones, un informe del Fideicomiso provincial constató que el nivel de ejecución de las grandes infraestructuras prometidas es prácticamente nulo. Excusas técnicas para adueñarse de la costa pública, falta de servicios y trámites trabados en los municipios exponen la parálisis del megaproyecto turístico.
Detrás de las postales de aguas turquesas que Mendoza exporta al mundo, el promocionado desarrollo turístico del perilago de Potrerillos esconde un escenario dominado por la parálisis y el incumplimiento. Lo que se anunció con bombos y platillos como un hito de inversión privada —con promesas superiores a los diez millones de dólares solo para la primera etapa— hoy se resume a intervenciones menores, papeles estancados y un avance de obra que, en términos reales, es igual a cero.
La confirmación de este fracaso temporal no proviene de la oposición, sino de un documento oficial del propio Gobierno. El Acta N° 32 de la Comisión Técnica del Fideicomiso para el Desarrollo y Aprovechamiento Integral del Perilago de Potrerillos (FiDAIPP), firmada en marzo de este año, aprobó el trabajo de consultorías externas que certificaron el nulo avance de las obras principales en todas las áreas adjudicadas, dejando en evidencia la brecha abismal entre los renders y el terreno árido de la montaña.
Costa sur: excusas, helicópteros y el intento de achicar la costa pública
El desarrollo de la costa sur, adjudicado a Potrerillos Resort y Mendo Travel, es el epicentro de las demoras. Mientras los masterplans prometían desde centros comerciales y restaurantes premium hasta hoteles y parques acuáticos, la realidad muestra que la infraestructura avanzó mucho más en los expedientes que en la tierra.
El dato más alarmante revelado por la auditoría es la intención de Potrerillos Resort de modificar las directrices de ordenamiento territorial para reducir el retiro obligatorio de costa pública de los 50 metros exigidos por ley a tan solo 15 metros, argumentando que de lo contrario se quedarían “sin algunas penínsulas”. A esto se suma el uso inadecuado de un terraplén para vuelos comerciales en helicóptero que debió ser suspendido temporalmente por falta de habilitación, a pesar de que el propio Gobierno provincial ya promocionaba la actividad en sus gacetillas de prensa.
Costa norte: aislada, sin servicios ni expedientes
Si el sector sur camina lento, la costa norte se encuentra directamente congelada. Adjudicada a seis oferentes distintos, la zona carece por completo de redes públicas de servicios básicos, obligando a los privados a litigar ante Irrigación para extraer agua. Además, el único acceso terrestre es el viejo “puente de Anderson”, una estructura ferroviaria en pésimo estado, de una sola mano, que entorpece cualquier logística de provisión de materiales.
La pasividad institucional completa el cuadro. En los municipios de Luján de Cuyo y Las Heras, encargados de habilitar las obras privadas, la inmensa mayoría de las empresas ni siquiera ha presentado los planos correspondientes en las direcciones de Desarrollo Urbano. Pese a este panorama de estancamiento tras ocho años de la creación del fideicomiso, desde el Ejecutivo provincial relativizan la gravedad del asunto y sostienen que las demoras administrativas están “dentro de los tiempos calculados”.