Tras el cierre NEO en Rivadavia, un nacimiento prematuro en el Saporiti expone el peligro de la medida
Mientras la comuna y los vecinos encabezaron masivas protestas y batallaron en la Justicia contra el cierre de la maternidad y la neonatología, el Ejecutivo provincial desoído el reclamo. Un parto prematuro asistido milagrosamente por profesionales que ya no formaban oficialmente del servicio reavivó la polémica sobre una medida insensible.
La férrea defensa institucional y comunitaria encabezada por el municipio de Rivadavia y sus vecinos chocó de manera implacable contra la fría decisión del Gobierno provincial, que oficializó el cierre de los servicios de Maternidad y Neonatología del Hospital Saporiti. La inoportuna y peligrosa realidad sanitaria le dio la razón al reclamo local de la peor manera: el nacimiento imprevisto de un bebé prematuro que debió ser asistido de urgencia por médicos que ya habían sido reasignados tras el vaciamiento del área.
Desde el momento en que se anunció la medida provincial argumentando estadísticas de baja natalidad, la respuesta del departamento fue unánime. Con movilizaciones masivas que contaron con el acompañamiento directo del intendente municipal y la presentación de recursos judiciales y audiencias de conciliación, la comuna intentó frenar lo que consideraba un atropello a la salud pública de la zona Este. Sin embargo, la intransigencia del Ejecutivo prevaleció, cerrando las puertas de un servicio histórico que funcionaba desde 1937.
La advertencia hecha carne: milagro y zozobra en el Saporiti
El reciente episodio protagonizado por una madre que llegó en período expulsivo y dio a luz a un niño prematuro expuso el peligro latente al que se expone a las familias rivadavienses. El nacimiento pudo resolverse favorablemente y derivarse con éxito al Hospital Notti únicamente porque en ese preciso momento se encontraban en el nosocomio profesionales como el pediatra Gonzalo Saavedra y personal de enfermería que formaban parte de la histórica NEO.
De no haber estado allí por azar, las consecuencias habrían sido incalculables. Las preguntas planteadas por los especialistas resuenan hoy con fuerza en todo el departamento: qué hubiera ocurrido si los médicos idóneos no se encontraban en el lugar o si una ambulancia demoraba en transitar los kilómetros de distancia hacia San Martín en medio de una urgencia obstétrica donde cada minuto define la vida.
La postura del municipio y el desamparo institucional
Mientras el Gobierno provincial eligió la vía del decreto y la reticencia al diálogo —llegando incluso a desestimar instancias de conciliación judicial e impulsar sumarios a quienes cuestionaron la medida—, la comuna se mantuvo firme al lado de la comunidad. El municipio cumplió con su rol de representación y defensa de los intereses de los vecinos, advirtiendo que concentrar la atención y desmantelar los hospitales departamentales pone en virtual desamparo a las zonas rurales y alejadas. Hoy, el Saporiti sigue en pie gracias al compromiso de su gente y de sus profesionales, pero operando a ciegas bajo el peso de una política sanitaria insensible que priorizó planillas de Excel por sobre la vida de los recién nacidos en Rivadavia.