Adiós al mito del rock argentino: Murió el Indio Solari a los 77 años y hay conmoción absoluta en el país
El histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció este viernes en su residencia de Parque Leloir, en Ituzaingó. El compositor batallaba desde hacía una década contra la enfermedad de Parkinson. La UFI N°2 dispuso las pericias de rigor por protocolo domiciliario, mientras miles de seguidores despiden a la figura más enigmática e influyente de la contracultura popular.
Una noticia de un impacto emocional e histórico sin precedentes ha conmocionado las estructuras de la música y la cultura de la República Argentina. Carlos Alberto “Indio” Solari, la voz emblemática, compositor y líder indiscutido de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, falleció este viernes a los 77 años de edad en su domicilio particular del oeste bonaerense. La confirmación de su deceso enluta a múltiples generaciones que encontraron en sus letras y en su poética críptica un refugio de resistencia cultural y una identidad social inquebrantable.
El fallecimiento fue constatado a primeras horas de la mañana en su quinta de Parque Leloir, localidad de Ituzaingó. Debido a que el deceso se produjo en el ámbito residencial, la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°2 del departamento judicial de Ituzaingó tomó inmediata intervención bajo los protocolos habituales vigentes, ordenando las actuaciones periciales correspondientes y el examen de autopsia para establecer de manera formal y fehaciente las causales de la muerte del artista, un procedimiento estandarizado para estos casos.
Una leyenda forjada en la independencia
Nacido el 17 de enero de 1949 en Paraná, Entre Ríos, y criado artísticamente en los márgenes universitarios y culturales de La Plata, Solari fundó Los Redondos a mediados de los años ’70 junto al guitarrista Skay Beilinson. A partir de una estética estrictamente independiente, alejada de los grandes medios de comunicación corporativos y las multinacionales discográficas, la banda construyó un fenómeno de masas inédito a nivel mundial. Álbumes fundamentales como Oktubre, Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado y Luzbelito se convirtieron en el manual musical de la Argentina post-dictadura y de la crisis de fin de siglo.
Tras la disolución del grupo en el año 2001, el Indio ratificó su magnetismo popular al frente de su proyecto solista Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Con esta formación editó cinco discos de estudio de alta factura técnica, destacándose El tesoro de los inocentes (2004) y su última producción de estudio, El ruiseñor, el amor y la muerte (2018). Sus presentaciones en vivo pasaron a ser consideradas verdaderos fenómenos sociológicos, congregando a cientos de miles de almas en ciudades del interior del país en las denominadas “misas ricoteras”, alcanzando su punto cúlmine en marzo de 2017 en la ciudad de Olavarría, lo que representó su última actuación presencial sobre un escenario.
El tramo final y un legado eterno
En marzo de 2016, durante un concierto multitudinario en Tandil, el propio Solari le había revelado a su público que padecía la enfermedad de Parkinson, acuñando la célebre frase: “El Parkinson me anda pisando los talones”. La progresión de la dolencia neurodegenerativa limitó de forma paulatina sus apariciones públicas, obligándolo a anunciar su retiro definitivo de los escenarios en el año 2023, aunque continuó activo en su estudio de grabación casero “Luzbola” y participando en shows mediante avanzadas técnicas de proyección holográfica.
Su última manifestación pública se había registrado en enero pasado, cuando envió un mensaje de agradecimiento al recibir el Doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad de Buenos Aires (UBA), un reconocimiento académico que sintetizó la estatura de su obra intelectual. Con su partida, el rock argentino despide a su último gran héroe popular, cerrando una era dorada pero consolidando un repertorio de himnos inmortales que continuarán sonando en cada rincón del suelo nacional.