
En la Buenos Aires de Jorge Macri, parece que el «orden» se mide por cuántos laburantes podés tirar al piso. Mientras el Gobierno de la Ciudad le pone alfombra roja a las grandes corporaciones, el brazo armado de «Espacio Público» y la Policía se dedican a hacer operativos comando contra los que menos tienen. El último capítulo de esta gestión de la crueldad ocurrió en la esquina de Nazca y Avellaneda, en pleno corazón de Flores.
La víctima de la «eficiencia» macrista fue una vendedora ambulante con discapacidad motriz. Sí, así como lo leés: entre varios agentes de uniforme la golpearon, la tironearon y la tiraron al piso para sacarle la mercadería. En un país donde la crisis te come los pies, esta mujer estaba en la calle tratando de ganarse el mango para comer, pero para el Gobierno de la Ciudad, ella es el problema de seguridad nacional a combatir.
Persecución al de abajo, alfombra roja al de arriba La escena fue tan violenta que los propios vecinos y transeúntes tuvieron que meterse para evitar que se la llevaran detenida. La bronca en Flores es total: la gente está harta de ver cómo mandan un ejército para sacarle tres remeras a un mantero, mientras las grandes marcas y las empresas beneficiadas por la gestión hacen lo que quieren sin que nadie les pida un papel.
Desde distintas organizaciones ya denunciaron que esto no es un hecho aislado, sino una política de Estado: criminalizar al trabajador de calle para «limpiar» la vista, mientras se profundiza el ajuste. En plena crisis económica, la respuesta de Jorge Macri no es generar laburo ni contener, es el garrote y el decomiso. Persiguen al que pedalea, al que vende medias y al que no tiene para el alquiler, pero a los dueños del circo les siguen dando beneficios. El «Orden» no es para todos, es solo para los que no tienen las manos callosas de laburar.