Colapso y desidia: socavones y calles inundadas de desechos cloacales en Guaymallén

El colapso de la infraestructura en Mendoza ya no se puede tapar con comunicados oficiales. En Guaymallén, la falta de inversión crónica y el deterioro estructural han llevado a una situación límite: los vecinos de los distritos El Sauce y Buena Nueva están obligados a convivir diariamente con líquidos cloacales desbordando en la puerta de sus casas. Ante el desastre innegable, el intendente Marcos Calvente no tuvo más remedio que firmar el Decreto 1068 para declarar la «emergencia ambiental y sanitaria» en la zona.

El epicentro de esta crisis es el colector cloacal ubicado en la calle Tirasso. Esta arteria clave, que transporta los efluentes de cuencas densamente pobladas como Buena Nueva, Villa Nueva y Capilla del Rosario, colapsó por completo. Las consecuencias del abandono estatal están a la vista de todos: la calzada cedió formando peligrosos socavones, los drenajes se arruinaron y el olor nauseabundo convirtió la vida de las familias del lugar en un verdadero infierno sanitario.

La insólita y tardía respuesta de AYSAM Lo que más indigna a los vecinos es que esta problemática no es nueva; es el resultado de años de parches y de un Estado que mira para otro lado mientras la red subterránea se cae a pedazos. La situación, que se agravó drásticamente a principios de marzo, recién ahora motivó la declaración de emergencia.

Pero la burla mayor llegó por parte de AYSAM. Tras hacerse pública la desesperación del municipio y de los habitantes de la zona, la empresa estatal proveedora del servicio emitió un frío comunicado. ¿La solución? Le avisaron a los vecinos que tendrán que seguir soportando los desechos cloacales en sus calles durante «un período aproximado de cinco semanas más», excusándose en que la obra ya lleva un avance del 70%.

Para el Gobierno y sus empresas prestadoras, cinco semanas es solo un plazo de obra en un papel; para las familias de Guaymallén, son más de un mes respirando contaminación, esquivando hundimientos y rogando no enfermarse por la inoperancia de quienes deberían garantizar los servicios básicos.