Cornejo se aumenta el sueldo un 30% mientras los mendocinos pierden 36,5% de poder adquisitivo

Mendoza aparece en los informes como una de las provincias con mayor dinamismo en materia de bancarización y cantidad de empresas registradas. Sin embargo, detrás de esos números alentadores se esconde una realidad que golpea directo al bolsillo de miles de familias: los salarios mendocinos están un 36,5% por debajo del promedio nacional.

Mientras el relato oficial habla de modernización y crecimiento, la vida cotidiana de los trabajadores se vuelve cada vez más cuesta arriba. La brecha salarial significa que, en comparación con el resto del país, un empleado mendocino cobra en promedio $500.000 menos al año que alguien en otra provincia.

El contraste se vuelve aún más obsceno cuando se observa la política de privilegios en la cima del poder. Mientras los sueldos de los mendocinos caen en picada y no logran cubrir la canasta básica, el gobernador Alfredo Cornejo se aumentó su salario en un 30%.

La pregunta es inevitable: ¿cómo puede un gobierno que ajusta en hospitales, en educación y en los salarios de los trabajadores justificarse cuando el propio mandatario se asegura una suba millonaria?

El modelo de Cornejo parece claro: crecimiento para las estadísticas, ajuste para la gente.