
Lo que ocurre los sábados en la guardia del Hospital Raffo, en Santa Rosa, ha dejado de ser una cuestión médica para convertirse en un caso de negligencia que cuesta vidas. En las últimas dos semanas, dos pacientes fallecieron luego de ser internados en este hospital de baja complejidad, cuando sus cuadros requerían una derivación urgente que los médicos —incluido el propio Director del hospital— se negaron a realizar a tiempo.
Sábado 29/11: La familia tuvo que salvarlo (pero fue tarde) El primer caso ocurrió el 29 de noviembre. Un hombre de 50 años ingresó requiriendo atención. La médica de guardia y el Director decidieron internarlo allí. Horas más tarde, el paciente se descompensó visiblemente. La familia, desesperada, pidió el traslado a un hospital de mayor complejidad. Los médicos se negaron.
Ante la negativa, la familia decidió llevárselo por sus propios medios al Hospital Perrupato. Al llegar, el cuadro era tan grave que fue intubado e ingresado a Terapia Intensiva de inmediato. Lamentablemente, falleció poco después. El tiempo perdido en el Raffo fue letal.
Sábado 06/12: Sin tomógrafo y con fractura de cráneo Apenas una semana después, la historia se repitió. Un hombre de 60 años ingresó tras una caída con golpe en la cabeza, pérdida de conocimiento y desorientación. A pesar de que el Raffo no cuenta con tomógrafo ni complejidad para neurocirugía, decidieron internarlo.
Cuando aparecieron las alarmas neurológicas, la familia exigió el traslado para hacer una tomografía. Otra vez, la negativa inicial de los médicos. Esta vez, la familia se impuso y logró la derivación al Perrupato. El resultado de la tomografía fue devastador: fractura de cráneo. Tras dos semanas en terapia intensiva, el hombre también perdió la vida.
Un hospital obsoleto y un criterio fatal El Hospital Raffo está categorizado como de «baja complejidad». No tiene el equipamiento ni el personal para casos de alto riesgo. El problema radica en el criterio médico: se retiene a pacientes graves en un lugar que no puede salvarlos.
Lo más alarmante es que en ambos casos, la guardia estaba a cargo de una médica y del propio Director del Hospital. Las familias denuncian que sus seres queridos quedaron «atrapados» en un lugar obsoleto por una decisión administrativa o negligente, perdiendo las «horas de oro» que podrían haberles salvado la vida.