El multiverso de Milei: empujones VIP, sueldos suizos y malabares para esconder el desempleo

El reciente paso del presidente Javier Milei por el Congreso para la apertura de sesiones y sus últimos discursos dejaron mucha tela para cortar. Pero más allá de los anuncios y los gritos, lo que realmente sobresalió fue una preocupante desconexión con la realidad. A través de un relato que roza lo bizarro, el mandatario parece gobernar una Argentina paralela donde los trabajadores son millonarios, los recursos naturales son infinitos y la desocupación es apenas un error de cálculo.

Aquí repasamos los cuatro momentos más insólitos e irónicos que nos dejó el show presidencial:

1. UFC en la alfombra roja: Karina vs. Villarruel Mientras desde el atril el Presidente exige «orden», condena los piquetes y habla de pacificar el país, la verdadera batalla campal ocurre en su propio círculo íntimo. Las cámaras captaron el momento exacto en el que la vicepresidenta, Victoria Villarruel, y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, se repartían empujones y gestos de tensión en plena alfombra roja del Congreso. Una escena bizarra que confirma que la interna libertaria está al rojo vivo. Te piden que te ajustes el cinturón con una sonrisa, pero ellos no pueden ni caminar tres metros juntos sin empujarse.

2. El milagro de los sueldos: «Triplicamos los ingresos en dólares» En uno de los pasajes más desconcertantes de su discurso (que ya había ensayado en Estados Unidos), Milei aseguró sin inmutarse que bajo su gestión «los salarios del sector privado en dólares se triplicaron». La frase cayó como una burla pesada en el bolsillo de los laburantes, que hoy tienen que elegir entre pagar la boleta de luz o ir al supermercado. El Presidente hace cálculos en el aire usando tipos de cambio paralelos que se atrasan frente a una inflación en pesos que devoró el poder adquisitivo. Si los sueldos se triplicaron, evidentemente el Gobierno tiene el Excel configurado en otro país.

3. La Cordillera de remate: ¿y el agua, Presidente? Fiel a su estilo extractivista, Milei prometió que «la minería se desplegará por toda la Cordillera», prometiendo un millón de puestos de trabajo mágicos. La ironía es brutal: en la misma semana que en provincias como Mendoza se reprime a quienes defienden la Ley de Glaciares, el Presidente anuncia que va a lotear la montaña para el mejor postor. Hablan de grandes inversiones mineras y del RIGI, pero omiten el pequeño detalle que sostiene la vida de las provincias andinas: el agua. Prometen progreso destruyendo las cuencas hídricas que permiten, justamente, que la gente viva y produzca en esas zonas.

4. El «desempleo blue»: gimnasia mental para no asumir la crisis Quizás el momento cumbre del cinismo oficial fue cuando el mandatario afirmó que en su gestión «el desempleo no aumentó», sino que simplemente «hay más personas buscando trabajo». Un malabarismo retórico indignante. Si hay más gente buscando trabajo es, precisamente, porque el sueldo de un solo integrante ya no alcanza para mantener a la familia, o porque cerraron miles de pymes y echaron a los trabajadores a la calle. Esconder los despidos masivos de la industria, la parálisis de la obra pública y el cierre de fábricas detrás de un tecnicismo estadístico no es ser un experto en crecimiento económico; es, lisa y llanamente, burlarse de la gente que se quedó sin ingresos.