Encontrar calma en medio de la exigencia: la experiencia de un fiscal con El Arte de Vivir
En un contexto social atravesado por el estrés, la ansiedad y las exigencias de la vida cotidiana, cada vez cobran mayor importancia las herramientas que permiten recuperar el equilibrio y aprender a gestionar las emociones. El Arte de Vivir es una organización sin fines de lucro que desde hace más de 45 años desarrolla actividades en más de 180 países, acercando técnicas de respiración, meditación y yoga orientadas a calmar la mente, reducir el estrés y favorecer un mayor bienestar.
Entre quienes encontraron en estas prácticas una herramienta para su vida cotidiana está *Pablo Germán Hnatow Sfreddo, fiscal de la Zona Este de Mendoza, quien cuenta con más de 13 años de experiencia dentro de la Justicia y en ámbitos vinculados al trabajo penal y policial. Una actividad que, por sus características, lo enfrenta diariamente a situaciones complejas, decisiones trascendentes, conflictos humanos y elevados niveles de tensión. Hoy, además de ser participante, se ha convertido en *voluntario de El Arte de Vivir, con el objetivo de compartir con otras personas herramientas que, según relata, le han resultado significativas.

“Cuando uno trabaja en el ámbito penal está permanentemente expuesto a situaciones de mucha tensión. Hay que tomar decisiones, resolver conflictos, escuchar historias muy difíciles y, muchas veces, hacerlo con rapidez. Yo descubrí que no solamente necesitaba descansar físicamente, sino también aprender a aquietar la mente. Ahí es donde estas prácticas empezaron a marcar una diferencia para mí”, cuenta Hnatow.
El fiscal comenzó a practicar hace poco más de dos meses y asegura que los cambios fueron apareciendo progresivamente. “Lo primero que noté fue una mayor calma. Empecé a poder manejar de otra manera determinadas situaciones que antes me generaban más tensión. También mejoró mi descanso y siento que tengo mayor claridad y aplomo al momento de tomar decisiones. No significa que los problemas desaparezcan, sino que uno aprende a enfrentarlos desde otro lugar”, explica.
Según su experiencia, uno de los aspectos que más valora es haber incorporado herramientas que puede trasladar tanto al ámbito laboral como a su vida personal. “Me ayudó a estar más presente, a no vivir permanentemente pensando en lo que pasó o en lo que tengo que resolver después. También empecé a prestar más atención a mis hábitos, a mis reacciones y a la manera en que me relaciono con los demás. Hay una sensación de mayor equilibrio y de poder responder en lugar de reaccionar impulsivamente”, sostiene.
Uno de los ejes de las actividades de la organización es precisamente trabajar sobre la relación entre respiración, mente y emociones. El material de capacitación de El Arte de Vivir plantea que las técnicas respiratorias pueden ayudar a aquietar la agitación mental, favorecer una mayor conexión con el presente y acompañar la gestión emocional; también presenta la práctica del Sudarshan Kriya como una de las técnicas centrales que se aprende en el curso principal.
“Creo que en los tiempos que vivimos necesitamos aprender estas cosas. Aprendemos a estudiar, a trabajar, a ejercer una profesión, pero muchas veces nadie nos enseña qué hacer con el estrés, con la ansiedad, con nuestras emociones o con una mente que no para. Para mí fue un aprendizaje muy valioso y por eso decidí involucrarme como voluntario: porque lo que a uno le sirve también tiene sentido compartirlo con los demás”, afirma Hnatow.

El Arte de Vivir propone sus actividades sin distinción de culturas, creencias o religiones, buscando acercar prácticas de respiración, meditación y yoga a personas de distintos ámbitos. Para Hnatow, el valor de la experiencia está justamente en su aplicación cotidiana: “No se trata de alejarse de los problemas de la vida, sino de aprender a transitarlos de una manera diferente. En mi caso, sigo teniendo las mismas responsabilidades, los mismos desafíos y las mismas situaciones difíciles. La diferencia es cómo las afronto. Y eso, después de estos meses de práctica, es algo que puedo decir que noto en mi vida diaria”.