Fue a denunciar una estafa y terminó golpeada e insultada por un policía en plena comisaría

Ir a una comisaría en Argentina dejó de ser un acto de búsqueda de justicia para convertirse en un verdadero riesgo. La desidia, la falta de profesionalismo y la violencia institucional quedaron grabadas a fuego este último jueves en la Comisaría 16° de Mar del Plata, cuando un subteniente de la Policía Bonaerense atacó brutalmente a una mujer que simplemente intentaba radicar una denuncia por estafa.

Teresa Lissalt del Pilar, dueña de una vidriería familiar, se acercó a la dependencia policial junto a su pareja porque un perfil falso de Facebook estaba estafando gente utilizando la dirección de su local como punto de entrega. Sin embargo, del otro lado del mostrador se encontró con la peor cara del Estado: la vagancia y la prepotencia. El efectivo, que lleva 17 años realizando tareas administrativas, se negó rotundamente a tomarle la denuncia argumentando que «aún no había delito penal» y la mandó a quejarse con la red social.

De los insultos a las trompadas Ante la lógica indignación de la víctima, que veía cómo su comercio quedaba manchado frente a los clientes por culpa de los estafadores, el policía perdió por completo los estribos. «Bueno, decí lo que quieras, andá a lavarte el or…», le gritó el uniformado.

Frente a la falta de respeto, Teresa sacó su celular para grabar la inoperancia del oficial. Fue entonces cuando el subteniente cruzó todos los límites: se abalanzó sobre ella en la puerta de la oficina, comenzó a empujarla con violencia y terminó arrojándola al piso a los golpes, ante los gritos desesperados de la mujer pidiendo ayuda a su pareja. Todo dentro de la propia seccional policial.

Una suspensión con sabor a burla Tras el escándalo, que obligó a intervenir a otros efectivos que miraban atónitos, la fuerza dispuso desafectar al agresor por apenas tres meses. Una sanción que, frente a la gravedad de atacar a golpes a una ciudadana indefensa, suena a premio y encubrimiento.

«Las personas que tienen que estar para protegerte son las primeras que te agreden. El uniforme le queda grande» sentenció Teresa, quien ya adelantó que le iniciará un juicio al Estado provincial. Su caso es el reflejo de un sistema policial roto, donde la impunidad manda y el ciudadano, una vez más, queda totalmente a la deriva.