La estafa más bizarra del verano: alquiló una cabaña y el inodoro era una silla con un balde

Parece un chiste de mal gusto, pero fue la pesadilla de una joven turista. Buscaba unos días de descanso en la tranquila ciudad de Chascomús, pero se encontró con una escena digna de una película de terror (o de comedia absurda). Tras alquilar una propiedad confiando en las fotos y la descripción, la realidad la golpeó apenas cruzó la puerta del baño.

La sorpresa fue total: el inodoro simplemente no estaba. En su lugar, los dueños habían improvisado un sistema precario y vergonzoso: una silla inodoro con un recipiente debajo.

La indignación de la joven no tardó en explotar. No se trataba de una casa en reparación o de un camping, sino de un alquiler vacacional cobrado como tal. La «solución» sanitaria ofrecida por los propietarios no solo era antihigiénica, sino una falta de respeto total al inquilino.

El caso se viralizó rápidamente como ejemplo de los riesgos que corren los turistas ante la falta de regulaciones y la «viveza criolla» de algunos estafadores que aprovechan la temporada alta para alquilar cualquier cosa.