
En Los Corralitos, el abandono estatal llegó a niveles surrealistas y asquerosos. A los vecinos ya no les alcanza con taparse la nariz y esquivar los charcos de materia fecal que inundan las calles, ahora también tienen que cuidarse de que no les caiga del cielo. Un video enviado a nuestra redacción expone la peor cara de la desidia: caños reventados que recrean una verdadera fuente, disparando chorros de líquidos cloacales a presión hacia el aire.
La imagen es tan insólita como indignante. Lo que parece un «géiser» de aguas servidas es, en realidad, el resultado de años de falta de inversión y mantenimiento por parte de Aysam. La empresa estatal, actualmente bajo la dirección de Humberto Mingorance, somete a las familias de la zona a vivir literalmente entre la inmundicia, cobrando facturas por un servicio que es completamente deficiente y riesgoso para la salud pública.
Años de reclamos que terminan en el aire El hartazgo en el barrio es total. Los vecinos denuncian que vienen conviviendo con los derrames en la vía pública desde hace años. Han hecho los reclamos correspondientes, han pedido soluciones por todas las vías, pero la única respuesta del Estado es el silencio. Mientras Mingorance y los directivos de Aysam miran para otro lado desde sus oficinas, los habitantes de Los Corralitos tienen que soportar que las calles se conviertan en un foco infeccioso a cielo abierto. Una postal lamentable del abandono crónico.