
Si a alguien le quedaban dudas sobre cuál es el modelo de provincia que proyecta el oficialismo, el Foro de Inversiones y Negocios del Consejo Empresario Mendocino (CEM) se encargó de despejarlas. En un evento que pareció diseñado para el remate de nuestros recursos, el gobernador Alfredo Cornejo anunció el lanzamiento de «Inteligencia Territorial Mendoza», una aplicación que funcionará como una suerte de catálogo online para que los inversores privados elijan tierras y salteen la «burocracia».
Lo que el Gobierno llama «agilizar trámites», para los defensores del agua y el medio ambiente suena a una peligrosa luz verde. En una provincia que acaba de ver cómo se flexibiliza la Ley de Glaciares, entregar información en tiempo real sobre la factibilidad de los terrenos sin los debidos y exhaustivos controles estatales es, lisa y llanamente, poner a Mendoza en venta.
Alfombra roja y sumisión al ajuste El nivel de pleitesía política llegó a rozar lo insólito. El evento llegó a interrumpirse, dictando un «break» forzado, única y exclusivamente porque el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, venía demorado. Había que esperarlo para que Cornejo pudiera dar su discurso.
Con el emisario de Javier Milei sentado en primera fila, el Gobernador no escatimó en elogios hacia la apertura económica indiscriminada y celebró la motosierra. Incluso fue más allá y les vendió a los empresarios las bondades de la reforma laboral, esa misma que recorta derechos históricos a los trabajadores. Cornejo prometió una «nueva institucionalidad» para el sector minero, dejando claro que el extractivismo en la Cordillera ya tiene el camino liberado.
El doble discurso de siempre La contradicción más grande de la jornada llegó al final. Después de aplaudir el modelo de ajuste nacional que asfixia a las provincias y de jurar lealtad al rumbo de Milei, Cornejo se acordó de que a Mendoza no le alcanza la plata.
Con un tono de queja que contrastaba con los aplausos previos, el mandatario mendocino lloró miseria: admitió que somos la segunda jurisdicción más perjudicada por la coparticipación y aseguró que, si la Nación mandara lo que corresponde, se podrían bajar a la mitad los impuestos. Es decir: apoyan incondicionalmente a un Gobierno nacional que los desfinancia, mientras intentan tapar el agujero fiscal rematando la provincia al mejor postor.