
El PAMI volvió a hacer gala de su especialidad: lanzar anuncios rimbombantes que chocan de frente con la realidad. Desde este 30 de marzo, el organismo habilitó «oficialmente» la campaña de vacunación antigripal 2026 para jubilados y pensionados en todo el país. ¿El único y no menor detalle? En las farmacias de Mendoza no hay ni una sola dosis disponible.
Ante la llegada de los primeros fríos, los adultos mayores comenzaron a peregrinar por los mostradores mendocinos buscando la prometida vacuna, solo para recibir la misma respuesta frustrante: «todavía no llegaron, hay que esperar». Una vez más, el Estado hace marketing con la salud de los más vulnerables, habilitando un sistema en los papeles pero olvidándose de la logística real para que el medicamento llegue a quienes lo necesitan.
Descoordinación oficial y el negocio de la salud Beatriz Cucchi, titular del Colegio Farmacéutico de Mendoza, tuvo que salir a dar la cara por las demoras oficiales y confirmó que la campaña viene con serios altibajos. Según detalló, las farmacias mendocinas siguen a la espera de los envíos y estiman que el stock recién podría empezar a normalizarse con el correr de esta semana. Mientras tanto, desde el PAMI la única «solución» que ofrecen es pedirle a los abuelos que llamen por teléfono antes de ir para no caminar en vano.
Pero el verdadero drama aparece cuando la salud no puede esperar. Quienes tienen factores de riesgo y no pueden darse el lujo de aguardar a que el PAMI normalice sus entregas, se ven obligados a recurrir a los vacunatorios privados. Allí sí hay disponibilidad inmediata, pero el costo representa un cachetazo brutal al bolsillo de cualquier jubilado: la dosis oscila entre los 65.000 y 69.000 pesos.
Una vez más, la ecuación es macabra: el Estado te promete cuidado gratuito en la televisión, pero en la vida real te deja a la deriva, obligándote a pagar fortunas en el sector privado para proteger tu vida.