
Argentina parece vivir en una pantalla partida. De un lado, la desesperación: el fuego avanza sin control en el sur, devorando miles de hectáreas y obligando a los gobernadores de la Patagonia a reunirse de urgencia para clamar por ayuda nacional. Del otro lado, la frivolidad: el presidente Javier Milei, lejos del hollín y la gestión de crisis, dedica su agenda a subirse a los escenarios, cantar rock y asistir a espectáculos de farándula.
Esta semana quedó expuesta, como nunca antes, la disociación entre las urgencias de los argentinos y las prioridades del mandatario. Mientras el país real se quema, el presidente ensaya.
El grito del Sur vs. El «Rock del Gato» Este martes, los mandatarios provinciales de la Patagonia emitieron un comunicado desesperado exigiendo al Gobierno Nacional que declare la emergencia ígnea. El fuego no espera a la burocracia: bosques nativos, fauna y propiedades están siendo arrasados. Sin embargo, la respuesta de la Casa Rosada no fue el envío de aviones hidrantes ni la presencia del Ejecutivo en la zona de desastre.
La respuesta fue una foto en el Teatro Roxy de Mar del Plata. Javier Milei asistió al show de su ex pareja, Fátima Florez, acompañado por su hermana Karina y la ministra Sandra Pettovello. Pero no fue solo como espectador: subió al escenario y cantó «El Rock del Gato», repitiendo la faceta de showman que ya había mostrado días atrás en el Festival de Jesús María junto al Chaqueño Palavecino.
La gira de la desconexión La imagen de un Presidente cantando mientras una región del país entra en crisis terminal generó un rechazo inmediato. A la salida del teatro, el clima no fue de fiesta: Milei se retiró entre insultos de un grupo de manifestantes, un termómetro social que empieza a recalentarse.
Lejos de acusar recibo o modificar su agenda para atender la emergencia, la «gira artística» presidencial continuó. Tras su paso por el folclore y el teatro de revista, el mandatario confirmó su presencia en el «Derecha Fest», priorizando una vez más la construcción de su relato ideológico y mediático por sobre la gestión de la catástrofe ambiental.
¿Un líder o una celebridad? La pregunta resuena con fuerza entre los argentinos que ven cómo la inflación y los desastres naturales golpean su día a día. ¿Tiene tiempo el Presidente para ensayar canciones, pero no para coordinar un comité de crisis con los gobernadores? La Patagonia arde. Y mientras el humo cubre el sur, en los escenarios del poder se sigue cantando, bailando y actuando, como si la realidad fuera solo un decorado molesto que se puede ignorar subiendo el volumen de la música.