Prioridades VIP: mientras los argentinos pierden derechos, el Gobierno le quita impuestos a los autos de lujo

Las prioridades del Gobierno nacional volvieron a quedar expuestas en el Boletín Oficial, y el mensaje para la sociedad parece ser uno solo: el ajuste es para los trabajadores, pero los beneficios fiscales son para la alta gama. En un contexto donde el poder adquisitivo de las mayorías está destrozado y los derechos básicos se ponen en jaque a diario, el Ejecutivo decidió eliminar el impuesto interno del 18% que tributaban los autos 0 km de lujo.

La medida, celebrada por las importadoras y un sector de la industria, beneficia exclusivamente a los vehículos y SUV que cuestan más de 121 millones de pesos. Gracias a esta «exención VIP», esos mismos autos ahora bajarán su valor a una cifra cercana a los 103 millones. Un verdadero salvavidas impositivo para quienes pertenecen a la minoría más privilegiada del país.

El salvataje a un mercado en crisis Detrás del discurso de la «libertad de mercado» y los recientes acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea para importar vehículos con beneficios arancelarios, se esconde una realidad que los números del sector automotor no pueden disimular. Las ventas de 0 km sufrieron una notoria retracción que se acentuó fuertemente en febrero, con una caída estimada en un 25 por ciento.

Ante este derrumbe, la respuesta del Gobierno no fue fomentar el consumo popular ni aliviar las cargas sobre los bienes de primera necesidad, sino perdonarle impuestos a la élite.

Rebajas en dólares para pocos Las automotrices ya tienen preparadas sus nuevas listas de precios, que en algunos casos sumarán descuentos adicionales, promediando rebajas de entre el 12% y el 15%. Sin embargo, algunas marcas no quisieron esperar. Stellantis, por ejemplo, ya anunció una rebaja del 20% en su modelo DS7 E-Tense (un SUV híbrido de lujo), cuyo precio cayó de la exorbitante suma de 90.000 dólares a 72.000 dólares.

Mientras otros empresarios del sector aseguran que la baja debe ser «lineal» y acompañar ese 18% que el Estado deja de cobrar, en la calle la realidad es otra. El ciudadano común, que cuenta las monedas para pagar el transporte público, observa cómo la «motosierra» se apaga estratégicamente cuando se trata de tocar los privilegios de los que compran autos importados. Una vez más, en la Argentina, algunos pierden derechos mientras los autos de lujo ganan exenciones.