Ruta del abandono: Mendoza, la provincia donde explotan las cubiertas y aumentan las muertes

Viajar a la alta montaña en Mendoza se ha convertido en una ruleta rusa. La Ruta Nacional 7, columna vertebral del corredor bioceánico y vía clave para el turismo y el comercio, se encuentra en un estado de abandono total. Mientras los baches se comen las cubiertas de los mendocinos y los accidentes fatales aumentan, el silencio político aturde tanto como el golpe de un auto cayendo en un cráter de asfalto.

El deterioro es visible y peligroso. Según datos oficiales, apenas el 47% de las rutas nacionales en Mendoza están en buen estado, y tramos críticos como el de alta montaña (especialmente el km 1205 cerca de Las Cuevas) presentan un hormigón detonado que obliga a maniobras suicidas.

Milei ajusta, Mendoza sangra La política de «obra pública cero» del presidente Javier Milei ha pegado de lleno en la provincia. La falta de mantenimiento no es solo una cuestión estética: es una cuestión de vida o muerte. Las estadísticas duelen: Mendoza cerró el 2025 con 191 víctimas fatales en accidentes viales, superando las 181 muertes de 2024. La Ruta 7 es uno de los puntos negros donde la negligencia estatal se cobra vidas.

Cornejo: el socio silencioso Lo que más indigna a los conductores mendocinos no es solo el ajuste nacional, sino la pasividad local. El gobernador Alfredo Cornejo, alineado políticamente con la Casa Rosada, parece haber elegido el silencio para no incomodar a su «socio» presidente. Aunque hubo reuniones formales para pedir por la Ruta 40 o puentes caídos, la realidad es que no hay máquinas en la ruta ni un reclamo público contundente acorde a la emergencia. Mientras otros gobernadores patagónicos o del norte alzan la voz, en Mendoza se opta por la sumisión política mientras la infraestructura se cae a pedazos.

«Rompí dos cubiertas y nadie responde» Las redes sociales se han convertido en el libro de quejas que el Gobierno ignora. Cientos de mendocinos comparten a diario fotos de llantas partidas y neumáticos reventados por los «pozos gigantes» que minan la calzada camino a Chile o en el Acceso Sur. La respuesta del Estado es nula. Incluso, antecedentes muestran que el Gobierno provincial ha rechazado indemnizaciones a conductores que destrozaron sus vehículos por el mal estado de la ruta, alegando falta de pruebas, dejando al ciudadano solo con los gastos y la bronca.

Conclusión: Una trampa mortal La Ruta 7 hoy no conecta, aísla y mata. Sin mantenimiento nacional y sin un gobierno provincial que defienda a sus ciudadanos por encima de sus alianzas partidarias, los mendocinos siguen transitando un camino donde lo único seguro es el peligro.