
La justicia puede tener sus tiempos y sus tecnicismos, pero la condena social no espera. En las últimas horas, un video viral expuso la indignación que se vive en Trenque Lauquen: un comerciante se negó a atender y echó de su local a Hugo Coronel (74), el hombre recientemente condenado a 15 años de prisión por abusar sexualmente de su propia nieta de 3 años.
El episodio, que fue grabado y difundido rápidamente por redes sociales, muestra al abusador intentando realizar compras con total normalidad, amparado en una prisión domiciliaria que, para los vecinos, tiene sabor a impunidad. «Acá no comprás», fue la sentencia popular que recibió en la cara.
Condenado, pero en casa El enojo de la comunidad tiene una raíz clara. En diciembre de 2025, un jurado popular encontró culpable a Coronel de abuso sexual agravado por el vínculo. La pena impuesta fue contundente: 15 años de cárcel. Sin embargo, el juez decidió que, debido a su edad (74) y a que la sentencia aún no está firme (se encuentra en etapa de apelación), el condenado cumpla la pena en su casa.
Esta decisión judicial, basada en garantías de «resocialización» y derechos por la edad avanzada, choca de frente con la realidad de la víctima y su familia, que deben convivir sabiendo que el agresor duerme en su cama y, como se vio, intenta circular por el barrio.
«Derecho a la esperanza» vs. Pesadilla real Durante el juicio, la defensa y el magistrado aludieron a cuestiones humanitarias para evitar el traslado inmediato a un penal, citando el «derecho a la esperanza» de recuperar la libertad algún día dada su expectativa de vida. Un argumento legal que, en la calle, se traduce en bronca pura.
Mientras la burocracia judicial espera que la Cámara de Casación confirme el fallo para recién ahí evaluar si lo mandan a una cárcel común, la sociedad de Trenque Lauquen ya dictó su propia sentencia: para ellos, Hugo Coronel no es un vecino más, y la condena social se la harán sentir en cada esquina.