
El futuro de más de 80 escuelas técnicas de la provincia pende de un hilo, y la tijera la tienen en la mano dos senadores mendocinos. Mariana Juri y Rodolfo Suarez, bajo las órdenes de Alfredo Cornejo, confirmaron que votarán a favor del Artículo 30 del Presupuesto 2026. No es un artículo cualquiera: es la derogación de las leyes que garantizan el financiamiento para la Educación Técnica, la Ciencia y la Tecnología.
La senadora Juri, actuando como vocera del ajuste, intentó justificar lo injustificable. Habló de un «bien mayor» para aprobar el presupuesto de Javier Milei y calificó de «relato» la defensa de la educación. Pero la realidad no es un relato: si se aprueba este artículo, el Estado ya no tendrá la obligación legal de invertir en los talleres, insumos y herramientas que usan miles de pibes mendocinos para aprender un oficio.
Levantamanos del ajuste La estrategia es la misma que usaron sus pares en Diputados (Verasay y Nieri) cuando votaron contra las universidades y los jubilados. El cornejismo ha decidido ser el garante del «plan motosierra», aun cuando la sierra corte la educación de su propia provincia.
Juri dice que «se está conversando», pero adelanta el voto positivo. Lo que llaman «conversación» es, en realidad, la entrega de las banderas históricas de la educación pública a cambio de favores políticos con la Casa Rosada. Al derogar estas leyes, el ajuste deja de ser una medida de emergencia para convertirse en la norma. Mendoza pierde herramientas, los chicos pierden recursos y los senadores de Cornejo pierden, definitivamente, la vergüenza.