Ató a un ladrón a la camioneta, lo arrastró por el asfalto como castigo y quedó imputado
El violento episodio quedó registrado en video por los vecinos y abrió un complejo escenario judicial. El comerciante acusó al sujeto de robarle mercadería tras identificarlo en las cámaras de seguridad, lo redujo y lo remolcó con su vehículo. La Fiscalía imputó a ambos: al sospechoso por hurto y al dueño del local por lesiones graves y privación ilegítima de la libertad.
Un dramático y alarmante episodio que roza el linchamiento público se registró en las últimas horas, convirtiéndose en el eje de una compleja investigación judicial y policial. Un comerciante, harto de los constantes hechos delictivos en su local, decidió tomar el control de la situación por sus propios medios: localizó al presunto malviviente que le había sustraído mercadería, lo interceptó en la vía pública, lo redujo por la fuerza y, en un acto extremo de violencia, lo ató de pies a la parte trasera de su camioneta para arrastrarlo a lo largo de varias cuadras sobre el asfalto.
La secuencia completa fue filmada desde diferentes ángulos por los vecinos de la zona, quienes observaban con estupor cómo el conductor avanzaba con el vehículo mientras el cuerpo del sospechoso golpeaba rudamente contra la calzada. La rápida viralización del material audiovisual en las plataformas digitales alertó a las fuerzas de seguridad, que debieron intervenir de urgencia para frenar la agresión y restablecer el orden en el perímetro.
Cámaras de seguridad y la génesis de la furia
De acuerdo con las primeras reconstrucciones efectuadas por los investigadores, el detonante del violento accionar comenzó dentro del comercio. El propietario del establecimiento detectó un faltante de mercadería y, al revisar las grabaciones de las cámaras de videovigilancia internas, logró identificar el rostro y la vestimenta del aparente autor del hecho. Horas más tarde, el comerciante divisó al mismo individuo caminando a pocas cuadras de su negocio, lo que desencadenó una confrontación verbal que rápidamente escaló a la agresión física y a la posterior inmovilización del sujeto utilizando sogas.
Tras el arribo de las patrullas policiales y del personal médico, el sospechoso del robo fue trasladado bajo custodia a un centro asistencial, donde se constató que presentaba politraumatismos graves, quemaduras por fricción contra el pavimento y escoriaciones múltiples en todo el cuerpo. Una vez que reciba el alta clínica, quedará formalmente detenido a disposición de la Justicia bajo la carátula de robo en flagrancia.
Las consecuencias legales para el comerciante
A pesar del origen del conflicto y del rol de víctima inicial del comerciante, la respuesta desproporcionada modificó sustancialmente su situación procesal. La fiscalía interviniente dispuso la imputación inmediata del dueño del comercio, abriendo una causa penal en su contra por los delitos de lesiones graves y privación ilegítima de la libertad coactiva.
Especialistas en derecho penal recordaron que la legislación vigente avala la denominada “detención ciudadana” —retener al delincuente sin ejercer violencia desmedida hasta que llegue la Policía—, pero prohíbe de forma tajante la aplicación de castigos físicos o tormentos, conductas que desplazan al ciudadano honesto hacia el banquillo de los acusados con penas que podrían implicar la prisión efectiva.