Horror en Palmira: era abusada por su padre y hermanos, el ADN confirmó que su hermano policía es el padre de su hijo
El efectivo prestaba servicios en la Policía Rural de la Zona Este y fue capturado en un allanamiento donde le secuestraron el arma y el chaleco balístico. Además, trascendió que otro de los hermanos detenidos está imputado por agredir sexualmente a su propia hija. Los detalles del expediente que tramita la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual.
La investigación penal por la trama de abusos intrafamiliares que estalló en la localidad de Palmira, San Martín, sumó precisiones documentales de extrema gravedad que reconfiguran el escenario de imputaciones. El expediente, que se tramita bajo un estricto hermetismo en la Unidad Fiscal de Violencia de Género y Delitos contra la Integridad Sexual, quedó bajo la órbita del fiscal Federico Bergamín, quien en las últimas horas coordinó una serie de operativos estratégicos para avanzar con las capturas de los tres sospechosos apuntados por la denunciante, una mujer de 35 años.
El primer eslabón de las detenciones alcanzó al progenitor de la víctima, imputado formalmente por abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en una cantidad indeterminada de hechos que se habrían iniciado cuando la denunciante era una adolescente. Sin embargo, el avance de la pesquisa arrojó luz sobre una red de agresiones cruzadas: uno de los hermanos de la mujer fue arrestado no solo bajo la acusación de haberla atacado a ella, sino también por el presunto abuso sexual de su propia hija, introduciendo una nueva víctima menor de edad al complejo entramado familiar.
El CODIS y la captura del efectivo de la Policía Rural
El vuelco definitivo en la causa judicial se produjo a partir del uso del sistema tecnológico CODIS (Sistema de Índice Combinado de ADN), herramienta pericial que permitió resolver la incógnita sobre la paternidad biológica del hijo de 10 años de la denunciante. Tras descartar inicialmente al padre de la mujer, el cotejo de perfiles genéticos arrojó una compatibilidad absoluta con otro de los hermanos de la víctima: un efectivo policial de 29 años de edad que prestaba servicios activos en la división de la Policía Rural de la Zona Este.
Con la certificación científica en mano, el fiscal Bergamín libró una orden de allanamiento exprés para una vivienda ubicada en Palmira, procedimiento ejecutado el pasado miércoles. En el lugar, las fuerzas de seguridad hicieron efectiva la detención del uniformado y procedieron al secuestro de elementos institucionales clave para la causa: su arma reglamentaria provista por el Estado, cargadores, municiones, un chaleco balístico y su teléfono celular particular, dispositivo que será sometido a peritajes informáticos para analizar mensajes y archivos de interés criminal.
Reconstrucción de un contexto de vulnerabilidad
Las fuentes tribunalicias indicaron que el sospechoso de 29 años permanece alojado en una dependencia policial incomunicada a la espera de su correspondiente traslado a una unidad carcelaria, mientras la Inspección General de Seguridad (IGS) avanza con el sumario administrativo para su exoneración definitiva de la fuerza provincial.
El equipo de investigadores judiciales se concentra ahora en la recepción de testimonios del entorno vecinal y en la realización de pericias psicológicas integrales. El objetivo primordial de la fiscalía es reconstruir la secuencia histórica de las agresiones, las cuales se habrían extendido de manera sistemática durante más de dos décadas dentro de un escenario de sometimiento y extrema vulnerabilidad, roto únicamente cuando la víctima decidió formalizar la denuncia de los hechos.