Médicos japoneses siguieron operando y protegieron a un paciente en medio del terremoto 7.1
La cámara de seguridad de un quirófano en el Hospital General de Kumamoto registró el dramático momento. Cinco cirujanos se convirtieron en escudos humanos para resguardar a una persona con el abdomen abierto mientras todo se derrumbaba a su alrededor. El sismo ya dejó al menos 39 muertos.
En medio del dolor y la devastación que dejó el reciente e histórico terremoto de magnitud 7,1 en el sur de Japón, una historia de heroísmo y templanza extrema conmovió al mundo entero. La cámara de seguridad del Hospital General de Kumamoto captó el preciso instante en que un equipo médico continuó una compleja cirugía abdominal de urgencia en el momento exacto en que la tierra comenzó a temblar con violencia destructiva.
La ciudad de Kumamoto fue una de las zonas más castigadas por el sismo, que hasta el momento se ha cobrado la vida de al menos 39 personas y ha dejado más de 170 heridos. Al momento de la primera y más fuerte sacudida, el centro asistencial se encontraba con cuatro cirugías programadas en simultáneo. Una de ellas estaba en su punto más crítico cuando el piso comenzó a ceder.
Cuerpos como escudos humanos y sangre fría
Las imágenes del quirófano son escalofriantes. En el video se observa a cinco cirujanos trabajando sobre el paciente cuando la estructura del hospital empieza a hamacarse bruscamente. Lejos de abandonar la sala para ponerse a resguardo o entrar en pánico por el inminente peligro de derrumbe, los profesionales reaccionaron de forma coordinada e inmediata con un solo objetivo: salvar la vida de la persona anestesiada en la camilla.
Mientras los sueros se balanceaban, las luces parpadeaban y el instrumental quirúrgico caía al suelo, los médicos se abalanzaron sobre el paciente. Utilizando sus propios cuerpos y manos como escudos humanos, protegieron la herida expuesta y sujetaron los monitores de asistencia vital para evitar que cayeran sobre el abdomen abierto. Los profesionales mantuvieron la técnica y la esterilidad del procedimiento durante los segundos más intensos del terremoto, logrando estabilizar la situación y finalizar la intervención una vez que cesó el movimiento principal, en un acto de valentía que ya da la vuelta al planeta.