Brian Lanzelotta acusó que lo estafó un depósito de Palmira por 17 millones
El ex Gran Hermano y actual fabricante de papel higiénico fue víctima de un brutal engaño. Trabajó una semana entera sin dormir para entregar un pedido gigante, le falsificaron las transferencias y se robaron la mercadería. La desesperación por las deudas acumuladas y el conmovedor gesto de su pequeña hija.
Lo que prometía ser el salto definitivo para su emprendimiento familiar terminó convirtiéndose en la peor pesadilla financiera y emocional de su vida. El exparticipante de Gran Hermano y cantante, Brian Lanzelotta, denunció a través de sus redes sociales que fue víctima de una estafa millonaria vinculada a su fábrica de papel higiénico ubicada en La Matanza. Delincuentes le encargaron mercadería por un valor de 17 millones de pesos, se llevaron la carga y desaparecieron sin pagarle un solo peso.
Todo comenzó cuando un supuesto cliente lo contactó para encargarle 3.800 bolsones de papel, el pedido más grande en la historia de su pyme, equivalente a la carga de un semirremolque. Para poder afrontar la compra de materia prima, Lanzelotta recurrió a un préstamo de su suegro y se instaló en el galpón junto a su hermano, trabajando de sol a sol durante una semana entera para cumplir con el plazo pactado.
Una semana de pesadilla y la trampa bancaria
El proceso de producción fue un verdadero infierno: el papel llegó tarde y en mal estado, la maquinaria se rompió, el galpón se inundó y hasta sufrió el estallido de un vidrio cerca de su rostro. A pesar de los obstáculos, y haciendo el trabajo de 15 días en apenas una semana, lograron preparar 3.100 bolsones.
La estafa se concretó al momento de la entrega. El acuerdo establecía que el pago debía realizarse mientras se cargaba el camión. Al completar la mitad del vehículo, Lanzelotta frenó la operación y envió las pruebas fotográficas. El supuesto cliente le comunicó que la transferencia ya había sido enviada, primero a la cuenta de su pareja y luego a la suya, justificando las demoras bajo el pretexto de los plazos bancarios del fin de semana. El lunes por la mañana, al presentarse físicamente en la sucursal, los empleados le confirmaron lo peor: nadie había emitido ese dinero y el comprobante era falso.
Para ese entonces, el camión ya había partido y el chofer —de quien Lanzelotta conserva los datos y patentes, y sospecha que es cómplice— bloqueó todo tipo de contacto tras enviar una ubicación falsa.
Deudas, desesperación y “la platita de los ratones”
Totalmente quebrado y transmitiendo desde la puerta del banco, el mediático hizo un crudo inventario de su nueva realidad. La estafa lo dejó con compromisos impagables: el préstamo de su suegro, el alquiler del galpón, las cuotas del colegio de sus hijos y las millonarias deudas con sus proveedores de bolsas y conos. “Yo hoy no tengo plata ni para pagarme una Coca, es la realidad. Me hicieron mierda”, confesó con la voz rota.
El golpe de gracia para el cantante llegó al regresar a su casa. Su pequeña hija Roma, tras escuchar a su madre hablar sobre la ruina económica que acababan de sufrir, fue a buscar su alcancía y lo esperó para entregarle sus ahorros, la “platita de los ratones”, intentando ayudar a su papá. Hoy, la fábrica se encuentra paralizada, con maquinaria rota y un agujero financiero que amenaza con destruir todo su esfuerzo.