Una pareja de policías mató a tres delincuentes que intentaron robarles el auto
Los agentes de la Ciudad estaban de civil cuando fueron emboscados por una banda de cinco delincuentes armados. La Justicia determinó que actuaron en legítima defensa. El saldo del enfrentamiento y la pista del auto “mellizo”.
Un violento y mortal episodio de inseguridad sacudió la noche del viernes al partido bonaerense de La Matanza. Una pareja de oficiales de la Policía de la Ciudad, que se encontraba de franco y vestida de civil, abatió a tres delincuentes tras resistir a los tiros un feroz asalto en la localidad de Rafael Castillo. Toda la cruenta secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad de la zona.
El hecho ocurrió cerca de las 23.45, cuando los agentes —de 25 y 21 años— llegaban a bordo de un Volkswagen Fox a un domicilio ubicado sobre la calle Sudamérica. En ese instante, fueron emboscados por cinco asaltantes armados que descendieron rápidamente de un Renault Sandero negro. Mientras dos de los ladrones le abrían la puerta al conductor amenazándolo con armas de fuego y un tercero abordaba a la acompañante, los policías se identificaron, desenfundaron sus armas reglamentarias y desataron un intenso tiroteo a muy corta distancia.
El saldo fatal y el giro en la investigación
El enfrentamiento armado resultó letal para los agresores. Dos de los atacantes, identificados como Kevin Martínez (18) y Walter Ponce (22), cayeron muertos en el lugar. Un tercer implicado, Rodrigo Vargas (22), falleció poco después de ingresar de urgencia al Hospital Paroissien.
Por su parte, un menor de 17 años resultó herido por un roce de bala en la espalda y quedó inmediatamente detenido. El quinto integrante de la banda, que se encontraba al volante del Sandero, logró acelerar y darse a la fuga.
La causa quedó a cargo del fiscal Claudio Fornaro, quien dispuso el secuestro de las armas policiales pero no ordenó medidas restrictivas contra los oficiales, al considerar que actuaron en estricta legítima defensa. En la escena se incautaron un revólver calibre .22, una réplica y nueve vainas servidas de calibre 9 milímetros.
El caso sumó un giro clave en las últimas horas cuando el Renault Sandero utilizado por la banda apareció abandonado en las cercanías: los investigadores rastrearon la patente y descubrieron que el dueño original tenía su vehículo en casa, confirmando que los delincuentes utilizaban un auto “mellizo”.