Así aterrizó el Pampa de la Fuerza Aérea en Mendoza sin una rueda
Los dos tripulantes resultaron ilesos tras el aterrizaje de emergencia en el Aeropuerto Francisco Gabrielli. Ahora deberá determinarse la magnitud de los daños y si la aeronave podrá volver a volar.
Un avión IA-63 Pampa de la Fuerza Aérea Argentina sufrió este viernes una falla en el tren de aterrizaje durante un vuelo de mantenimiento en Mendoza y debió declararse en emergencia. Los dos tripulantes salieron ilesos, pero la aeronave quedó apoyada sobre su sector derecho, lo que obliga ahora a evaluar el alcance de los daños y si podrá regresar al servicio.
El episodio ocurrió durante la mañana en el Aeropuerto Internacional Francisco Gabrielli. A las 10.36, según el primer reporte operativo, la torre de control comunicó que uno de los Pampa que realizaba actividades de la Fuerza Aérea había declarado una emergencia por problemas en el tren de aterrizaje. La situación obligó a activar el plan de emergencia del aeropuerto y a modificar temporalmente la actividad aerocomercial, con la terminal cerrada mientras se esperaba el aterrizaje.
Once minutos más tarde, a las 10.47, el avión logró tocar pista. Horas después, la Fuerza Aérea precisó oficialmente lo sucedido: se trató de un IA-63 Pampa II de la IV Brigada Aérea de Mendoza, que se encontraba en un vuelo de mantenimiento cuando se declaró en emergencia por una falla de indicación en el tren de aterrizaje. La tripulación completó los procedimientos correspondientes y consiguió aterrizar con normalidad, pero el problema más serio apareció después: una vez detenido en la pista, se produjo la retracción del tren principal derecho, lo que explica las imágenes del avión inclinado sobre uno de sus lados.
Qué daños hay que evaluar
Ahora se abre la discusión sobre la magnitud de los daños y el costo de la reparación. Según fuentes del sector consultadas, un episodio de estas características no se resuelve solo con reparar o reemplazar el tren de aterrizaje: el hecho de que el avión haya quedado apoyado sobre un costado obliga a inspeccionar estructuras, componentes y sistemas para detectar daños derivados del contacto con la pista, incluyendo una boroscopía del motor y la revisión de posibles daños estructurales en el ala derecha.
Para esas tareas, la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea) vuelve a ser un actor central, ya que conserva las capacidades de mantenimiento mayor de los Pampa. Sin embargo, la empresa cordobesa atraviesa hace más de un año una fuerte crisis financiera y operativa, con restricciones presupuestarias, falta de materiales y demoras en la adjudicación de contratos con la Fuerza Aérea, un contexto que en abril la llevó a advertir formalmente al Ministerio de Defensa sobre el riesgo para la provisión de insumos.
El fantasma de la “canibalización”
Ese escenario de escasez es clave para entender qué puede pasar con el Pampa dañado. Cuando el presupuesto y los repuestos escasean, una aeronave accidentada puede terminar utilizada como fuente de piezas para mantener operativos otros aviones de la misma flota, un proceso conocido en la jerga aeronáutica como “canibalización”. Fuentes vinculadas al sistema no descartan ese destino, aunque hasta el momento ni la Fuerza Aérea ni el Ministerio de Defensa informaron que la aeronave vaya a ser dada de baja.
El dato cobra más relevancia porque la flota de Pampa disponible es reducida: actualmente habría entre 12 y 14 unidades operativas, mientras buena parte del resto permanece fuera de servicio. La aeronave cumple un rol central en la formación de los pilotos de combate argentinos rumbo a los F-16, por lo que perder una unidad no es un dato menor para la capacidad de entrenamiento de la Fuerza Aérea.