En una noche histórica e inolvidable en el estadio Monumental, el capitán de la Albiceleste puso fin a más de dos décadas de magia con la camiseta nacional. Ante más de 85.000 personas, el equipo goleó 3 a 0 a Benín con un tanto de Leo, coronando una despedida a puro fútbol, homenajes y los shows en vivo de Soledad y Ulises Bueno.
El mundo del fútbol llora, aplaude y se pone de pie. Este martes, el estadio Monumental fue el epicentro de una de las jornadas más emotivas y difíciles de digerir para la historia del deporte argentino: Lionel Messi jugó su último partido con la Selección argentina. Tras más de 20 años de una carrera plagada de gloria, gambetas, récords y la tan ansiada consagración mundial, el mejor jugador de todos los tiempos le puso el broche dorado a su ciclo con la Albiceleste.
La expectativa era total y se palpitaba desde tempranas horas en las inmediaciones de Núñez. El rival de turno fue Benín, en el marco de un amistoso internacional que quedó completamente en un segundo plano frente al peso emocional de la despedida del 10. Con un marco imponente y tribunas repletas que no pararon de corear su nombre, el partido se transformó desde el minuto cero en un homenaje constante al capitán.
Emoción en la cancha y fiesta federal
En lo estrictamente deportivo, el combinado nacional cumplió con creces y se impuso con una contundente goleada por 3 a 0. Tras un primer tiempo de mucha tensión y emociones a flor de piel, el marcador se abrió en el complemento: Nicolás Otamendi rompió el cero a los 48 minutos con un certero cabezazo, y Nico Paz estiró la ventaja a los 61′ con una gran definición.
Pero el guion de la noche exigía un final a la altura de su leyenda. A los 71 minutos, el árbitro sancionó penal para la Argentina y, como no podía ser de otra manera, Lionel Messi se paró frente a la pelota. Con la jerarquía de siempre, infló la red para sellar el 3 a 0 definitivo y desatar la locura total en las gradas y el llanto incontenible de los hinchas.
La fiesta postpartido y el adiós definitivo
Con el pitazo final llegó el momento más duro y a la vez celebrado. El campo de juego del Monumental se transformó en un escenario gigante rodeado de luces, pantallas y un despliegue de tecnología que repasó los momentos más icónicos de su carrera con la Selección.
La música y la cultura popular también dijeron presente para agasajar al capitán: los reconocidos artistas Soledad Pastorutti y Ulises Bueno brindaron shows en vivo sobre el césped, haciendo delirar al público con un cruce de folclore y cuarteto que coronó una noche sin baches emotivos. Entre lágrimas, abrazos de sus compañeros y la ovación perpetua de todo un país, Messi se despidió del combinado nacional dejando un legado eterno que jamás será olvidado.