Mendoza entre columnas de humo: la práctica que salva la fruta pero contamina el ambiente
Las bajas temperaturas de la madrugada obligaron a los productores a encender quemadores para proteger los cultivos de las heladas. La escena reabre el debate entre la necesidad económica de los productores y el impacto ambiental de la quema de combustible.
El paisaje de Mendoza tuvo una particularidad durante las primeras horas de este lunes: columnas de humo se observaron sobre distintos sectores rurales y fueron visibles desde los principales accesos a la provincia. La escena estuvo directamente relacionada con las bajas temperaturas y con las tareas que realizaron los productores para reducir el impacto de las heladas tardías sobre sus cultivos.
Para combatir el frío, en numerosas fincas se encendieron tachos y quemadores alimentados con gasoil, ubicados entre las hileras de plantas. El calor generado permite elevar la temperatura en las zonas más cercanas a los cultivos y generar movimientos de aire que evitan que la helada dañe la fruta. Como consecuencia de esta práctica se formaron las columnas de humo que, durante la mañana, incluso llegaron a dificultar la visibilidad hacia el este desde sectores del Acceso Sur.
Entre la necesidad y la contaminación
La escena vuelve a poner sobre la mesa una tensión que se repite cada temporada de heladas: para los productores, quemar combustible entre las plantas es una herramienta clave para salvar la cosecha y sostener su actividad económica ante un fenómeno climático que puede arruinar meses de trabajo en una sola noche. Pero esa misma práctica implica quemar gasoil a cielo abierto, generando humo que afecta la calidad del aire y, como ocurrió este lunes, reduce la visibilidad en accesos y rutas cercanas a las fincas.