
La sombra de la tragedia de Ángel en Comodoro Rivadavia se proyecta ahora sobre José C. Paz y Malvinas Argentinas. Mientras el país todavía llora al pequeño de 4 años asesinado por la desidia judicial, un video viralizado en las últimas horas muestra lo que podría ser la antesala de otra tragedia anunciada: un niño de 11 años intentando saltar un portón para huir de su casa, mientras es retenido por su madre y su abuela ante los gritos desesperados de los vecinos.
La denuncia, impulsada por la tía de los menores, Natasha Romero, es un inventario del horror: abusos, quemaduras con cigarrillos y palizas con palos por parte de la pareja de la madre, Enzo Luque. A pesar de que los cuatro hermanos (León, Austin, Evan y Mateo) habían logrado ser rescatados y vivían con su familia paterna, un polémico dictamen del Servicio Local de Malvinas Argentinas y el Juzgado de Familia N°1 de San Martín decidió, el pasado febrero, que debían volver con su progenitora.
Instituciones ciegas ante el peligro El relato de la familia es una acusación directa contra la negligencia estatal. Según Natasha, una psicóloga y una trabajadora social ignoraron los antecedentes de violencia y los diagnósticos de autismo de dos de los niños para forzar el regreso al hogar donde vive el presunto abusador. Desde entonces, la rutina de terapias y escolaridad que los mantenía a salvo desapareció.
El punto de quiebre ocurrió el 14 de marzo, cuando León —el mayor— intentó la huida que quedó grabada en video. Tras el forcejeo, el niño fue encerrado en un baño, y aunque la policía de José C. Paz intervino, solo lograron retirar a León. Sus tres hermanos menores permanecen hoy con la madre y el denunciado por abuso, en un paradero que la tía asegura desconocer. «Tenemos miedo por ellos», advirtió Romero en una súplica que ya recorre el país.