Vergüenza: la Justicia sobreseyó a Alejandro Verdenelli tras matar y abandonar a Alan Villouta
A casi nueve años del trágico siniestro en el Acceso Sur, el Tribunal Penal Colegiado N° 2 declaró extinguida la acción penal por el vencimiento de los plazos legales. Fallas en las notificaciones, demoras injustificadas en la Suprema Corte y un sobreseimiento que borra la condena dejan el caso completamente sin culpables.
Un fallo judicial generó una profunda ola de indignación y repudio en la sociedad mendocina. A casi nueve años de la madrugada en que el joven Alan Villouta (21) fue atropellado y muerto en el Acceso Sur, la Justicia de Mendoza dictó el sobreseimiento definitivo del empresario César Alejandro Verdenelli (52), declarando la prescripción de la causa. Con esta resolución, la condena de 3 años de prisión en suspenso y 8 años de inhabilitación para conducir quedó reducida a la nada misma: para la ley, el juicio nunca existió.
La decisión fue firmada por el Tribunal Penal Colegiado N° 2, integrado por los jueces Mauricio Juan, Horacio Cadile y Federico Martínez. Los magistrados hicieron lugar al planteo presentado por la defensa del acusado, al constatar que transcurrieron más de seis años desde la sentencia dictada en primera instancia en abril de 2020 —el plazo máximo previsto por el Código Penal para el delito de homicidio culposo agravado— sin que la condena quedara firme.
Una carrera contra el reloj marcada por la desidia judicial
El camino hacia la impunidad fue una estrategia de dilatación procesal expuesta a la luz de los vencimientos. Tras la condena de 2020, la defensa de Verdenelli apeló ante la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, integrada en esta causa por los ministros Mario Adaro, Omar Palermo y José Valerio. El expediente durmió durante años en los despachos del máximo tribunal provincial; al no haber un imputado con prisión preventiva, la causa perdió prioridad y fue relegada al fondo de la fila.
La resolución de la Suprema Corte salió al límite del plazo perentorio, apenas un día antes de que se cumplieran los seis años. Sin embargo, el golpe final lo ejecutó el propio tribunal de origen al incurrir en una falla de notificación: el Código Procesal Penal exige que la comunicación al imputado sea personal. El tribunal tardó tres días en ubicar y notificar fehacientemente a Verdenelli. Esos tres días de demora fueron los que permitieron a la defensa solicitar la caducidad de la acción penal, obteniendo el visto bueno de los mismos jueces que terminaron sobreseyéndolo.
El trágico hecho y una condena borrada de un plumazo
La trágica noche ocurrió el 26 de agosto de 2017. Alan Villouta salía de trabajar de una pizzería del paseo La Barraca y se disponía a cruzar el Acceso Sur junto a sus amigos. En ese momento fue embestido a alta velocidad por la camioneta Porsche Cayenne que conducía Verdenelli, quien lejos de frenar a prestar auxilio, escapó del lugar dejando solo un espejo retrovisor sobre el asfalto. El joven mozo murió en el acto y el empresario recién se entregó a la Justicia casi tres días después.
Lo que provoca mayor indignación entre juristas y familiares es que los jueces tenían una alternativa técnica menos lesiva para la memoria de la víctima: podían haber declarado cumplida la pena por el paso del tiempo, manteniendo la culpabilidad del conductor. En cambio, optaron por el sobreseimiento definitivo, una figura propia de la etapa de instrucción que anula todo el proceso. De esta manera, el sistema político y judicial de Mendoza dejó una trágica certeza: a Alan Villouta lo atropelló y lo mató un fantasma.