12 minutos para el infarto y una hazaña histórica de Argentina para pasar a cuartos
En una de las noches más emocionantes de la historia de la Selección, el conjunto nacional revirtió un resultado adverso en los últimos 11 minutos de juego y se impuso por 3 a 2 en Atlanta. Con un Lionel Messi brillante y un gol agónico de Enzo Fernández en el minuto final, el equipo de Scaloni sigue firme en la Copa del Mundo.
Hay partidos que trascienden lo estrictamente deportivo y se transforman de forma inmediata en páginas doradas de la mitología del fútbol argentino. La Selección Nacional firmó este martes en la ciudad de Atlanta una remontada antológica que quedará grabada por siempre en las retinas de los aficionados de todo el planeta. Cuando la eliminación en los octavos de final del Mundial parecía un destino irreversible, la Scaloneta apeló a su mística inquebrantable, revirtió un 0-2 adverso ante un durísimo seleccionado de Egipto y selló un 3-2 definitivo que desató el delirio y las lágrimas de los campeones.
El encuentro comenzó cuesta arriba para los dirigidos por Lionel Scaloni, quienes se vieron sorprendidos por la efectividad táctica y la velocidad de los contragolpes del conjunto africano. Egipto capitalizó al máximo sus opciones en la primera mitad y parte del complemento, logrando una ventaja de dos goles que heló la sangre de los más de 50.000 compatriotas que tiñeron de celeste y blanco las tribunas del Mercedes-Benz Stadium, instalando un escenario de drama absoluto.
El despertar del capitán y los 11 minutos de la épica
Sin embargo, cuando el reloj se transformaba en el peor enemigo y restaban apenas 11 minutos para el pitazo final, emergió una vez más la figura gigante de Lionel Andrés Messi. El mejor jugador de la historia tomó las riendas del equipo con la rebeldía de quien se niega a dar el brazo a torcer, liderando un vendaval futbolístico que desarticuló por completo la línea defensiva egipcia. El descuento encendió la chispa y devolvió la memoria a un plantel que, aun habiéndolo ganado todo, demostró que mantiene el hambre de gloria intacto.
El Dibu Martínez contuvo un mano a mano clave que sostuvo la ilusión y empujó al equipo hacia el milagro. El empate llegó con el empuje de una Selección volcada completamente al ataque, quebrando la resistencia anímica de los africanos. Los rostros de tensión en el banco de suplentes, donde se vio conmovidos a Pablo Aimar y Walter Samuel, y la mirada expectante de Diego Simeone desde los palcos, se transformaron en un grito unificado de desahogo cuando el reloj marcaba el cierre del tiempo reglamentario.
La locura de Enzo Fernández y el pase a cuartos
La imagen que sintetiza la noche más emocionante de la Copa del Mundo llegó en el último suspiro del partido. Enzo Fernández capitalizó una asistencia perfecta en el corazón del área y desató un zapatazo que infló la red del arco rival, sentenciando el 3 a 2 definitivo y una clasificación inolvidable a los cuartos de final del torneo ecuménico. Tras el pitazo final, los jugadores revolearon por el aire al capitán Messi en una muestra de admiración mutua, mientras el astro rosarino rompía en llanto sobre el césped norteamericano.
“Somos argentinos, no nos rendimos nunca”, había anticipado Scaloni en las instancias previas, una máxima que este plantel llevó al extremo de la realidad en Atlanta. La Selección Nacional ya se codea entre los ocho mejores equipos del torneo y espera por su próximo rival de cuadro, con la certeza de que este grupo de futbolistas posee un plus espiritual capaz de revertir cualquier adversidad en el camino hacia la corona mundial.