El nuevo vocero sugirió abrigarse más para ahorrar energía, mientras el jefe de Gabinete apura el recorte de la Zona Fría
El flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, lidera las negociaciones en la Cámara Alta para recortar el beneficio energético, lo que provocaría subas de hasta el 50% en las facturas locales. El debate estalla en medio de la ola polar y tras los polémicos dichos del vocero presidencial, Adrián Ravier, sugiriendo reducir el uso de la calefacción.
La tensión política entre las necesidades fiscales de la Casa Rosada y el bolsillo de los usuarios del interior del país alcanzó su punto más álgido en el inicio de julio. En coincidencia con un temporal de frío polar histórico que mantiene a la provincia con temperaturas bajo cero, el Gobierno nacional aceleró las gestiones legislativas en el Senado para avanzar con la reducción drástica del régimen de Zona Fría. El proyecto, impulsado de forma directa por el nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, busca eliminar los descuentos automáticos en las tarifas de gas residencial, una medida que afectará de forma directa a miles de hogares mendocinos.
El tratamiento de la iniciativa en la Cámara Alta quedó envuelto en una fuerte polémica social debido a las recientes declaraciones del flamante vocero presidencial, Adrián Ravier. El portavoz sugirió públicamente a los ciudadanos adoptar conductas de ahorro extremo, recomendando textualmente “abrigarse más dentro de las viviendas” antes que incrementar el consumo de calefacción por redes. Aunque el propio funcionario calificó posteriormente su frase como un comentario “poco feliz”, la declaración encendió el malestar en las provincias y cristalizó el rumbo de la política tarifaria oficial.
La fractura de los legisladores mendocinos
El avance del ajuste energético puso bajo la lupa el comportamiento y las estrategias de los representantes de Mendoza en el Congreso de la Nación. Durante el debate previo en la Cámara de Diputados, donde el proyecto obtuvo la media sanción general, el voto mendocino expuso profundas divisiones. Los legisladores de la fuerza gobernante, La Libertad Avanza, alinearon sus votos a favor del achique del gasto público solicitado por el presidente Javier Milei. En la vereda opuesta, el bloque del peronismo rechazó de plano la quita. La controversia mayor se instaló en el bloque de la Unión Cívica Radical (UCR), cuyos diputados votaron divididos, permitiendo que la iniciativa avanzara a pesar del impacto directo en su provincia.
Sin embargo, el escenario de cara a la votación definitiva en el Senado muestra una fuerte resistencia de los senadores de la UCR mendocina. Tanto Rodolfo Suárez como Mariana Juri ratificaron públicamente su postura contraria al texto central enviado por el Poder Ejecutivo. Los legisladores argumentan que la eliminación de la Zona Fría en pleno invierno representa un castigo desproporcionado para la clase media y los sectores productivos locales, marcando una clara distancia con la votación de los diputados de su propio espacio y buscando bloquear los votos clave que Santilli necesita para emitir dictamen.
Impacto tarifario y el “salvavidas” para Malargüe
De acuerdo con las proyecciones técnicas de las distribuidoras de gas que operan en la región, la reconfiguración del mapa de subsidios implicará un incremento directo de entre el 30% y el 50% en el valor final de las facturas residenciales en Mendoza. El texto de la reforma prevé limitar el beneficio de forma exclusiva a la región patagónica, la Puna y sectores catalogados bajo vulnerabilidad extrema. El único departamento de la provincia que conservaría el descuento automático por su condición climática extrema consolidada es Malargüe.
Para el resto de los oasis de Mendoza, la pérdida de los subsidios se aplicará de forma generalizada. Frente a este panorama, los representantes mendocinos en Buenos Aires intentan contrarreloj negociar un esquema intermedio con la secretaría de Energía que comanda Santilli. La intención local es introducir modificaciones sustanciales en el articulado de la ley para establecer excepciones climáticas estacionales que impidan que las boletas del bimestre invernal lleguen con montos impagables a los hogares del Gran Mendoza, el Este y el Valle de Uco.