
El nudo 13 de Fuerte Apache, en la zona conocida como Villa Matienzo, fue este jueves el escenario de una escena estremecedora. Mientras vecinos y familias intentaban seguir con su rutina, una facción vinculada al delito local organizó una «despedida tumbera» para un joven delincuente de la zona, conocido bajo el alias de «Marito» o «Muela».
El fallecido había sido abatido recientemente durante un tiroteo en medio de un asalto, pero para su entorno, el final fue motivo de un ritual violento. Durante el velatorio, amigos y allegados —muchos de ellos portando pistolas 9mm a plena luz del día— despidieron los restos con una lluvia de balas al aire. Las ráfagas de disparos, que quedaron registradas en videos captados por los propios asistentes, generaron pánico y bronca entre quienes exigen un poco de orden en el complejo habitacional de Tres de Febrero.
Rituales de impunidad Este tipo de velorios, donde las armas son las protagonistas y las motos hacen «ruidazos» constantes, reflejan el abandono de la seguridad en sectores donde la policía parece entrar solo después de que las balas dejaron de sonar. Según fuentes policiales, el uso de armas reglamentarias y munición pesada en estos eventos es una forma de marcar territorio. Mientras tanto, los vecinos honestos de Villa Matienzo deben encerrarse en sus casas, rehenes de una cultura que glorifica el robo y la violencia como un estilo de vida.