Talento de exportación: Aunque lo querían bajar, Milei se adueñó del micrófono en Israel

En un nuevo capítulo de su gira «Millas por el Mundo», el presidente Javier Milei decidió que la diplomacia tradicional era demasiado aburrida para su estilo. Durante el ensayo general de la Ceremonia de las Antorchas en el Monte Herzl, el mandatario argentino dejó de lado los protocolos bilaterales con Benjamin Netanyahu para centrarse en lo que realmente parece apasionarle: el estrellato televisivo.

Ante la mirada atónita de los presentes y su siempre fiel comitiva encabezada por «El Jefe» Karina, el Presidente subió al escenario para interpretar una versión —digamos, entusiasta— del clásico «Libre». Lo que debía ser una prueba técnica de sonido se transformó en un concierto unipersonal donde Milei, aferrado al micrófono con una fuerza casi mística, ignoró olímpicamente las señas del personal de piso que intentaba, sin éxito, bajarlo del escenario para continuar con la agenda.

Un Presidente «atado» a su pasión Fuentes en el lugar confirmaron que el mandatario hizo caso omiso a las sugerencias de la organización, concentrado en alcanzar las notas altas de Nino Bravo mientras los conflictos bélicos y las alarmas de las encuestas en Buenos Aires quedaban en un segundo plano. Para Milei, el micrófono no era una herramienta de comunicación, sino una extensión de su propia alma de influencer.

Mientras los argentinos esperan anuncios sobre el empleo o la inflación, el Presidente se prepara para encender la antorcha oficial del Día de la Independencia de Israel. Queda claro que, para este Gobierno, la gestión se mide en clics, visualizaciones y, ahora también, en el «feedback» de un público extranjero que asiste, entre confundido y entretenido, a la transformación de la jefatura de Estado en un show de karaoke internacional.