“El que no salta es inglés”: el agónico triunfo ante Suiza metió a la Selección en semis
En una batalla táctica y física en Kansas City, la Selección Nacional se impuso por 3 a 1 en el tiempo suplementario tras igualar 1 a 1 en los 90 minutos. Alexis Mac Allister abrió la cuenta, pero Suiza forzó el alargue. Con un jugador más por la expulsión de Embolo, los goles agónicos de Julián Álvarez y Lautaro Martínez desataron el delirio celeste y blanco.
La mística inquebrantable de los campeones del mundo volvió a emerger en territorio norteamericano para firmar otra página dorada en la historia grande del fútbol nacional. En un Arrowhead Stadium de Kansas City que vibró con el aliento de miles de compatriotas, la Selección Argentina derrotó este sábado por 3 a 1 a un durísimo combinado de Suiza en el tiempo suplementario, sellando el ansiado boleto a las semifinales del Mundial 2026. Al igual que en las batallas previas ante Cabo Verde y Egipto, el equipo de Lionel Scaloni supo procesar el sufrimiento extremo para transformarlo en una victoria inapelable.
El encuentro comenzó de forma inmejorable para el esquema nacional. Cuando apenas transcurrían 10 minutos de la primera etapa, Alexis Mac Allister capitalizó un preciso envío al corazón del área y, con un frentazo implacable, venció la resistencia del arquero helvético para decretar el 1 a 0. Sin embargo, la ventaja temprana no se tradujo en una hegemonía absoluta. Suiza plantó cara, adelantó sus líneas e hizo trabajar intensamente a la zaga central comandada por Cristian “Cuti” Romero y a las respuestas siempre seguras de Emiliano “Dibu” Martínez.
El quiebre del VAR y el desgaste físico
La paridad en el juego se cristalizó a los 67 minutos del complemento, cuando Dan Ndoye aprovechó una desatención en el retroceso argentino para marcar el 1 a 1 que reconfiguró el partido. El tramo final de los 90 minutos se transformó en un tablero de ajedrez donde Scaloni movió el banco con audacia: Nico González ingresó por Tagliafico para oxigenar la banda, mientras que Lautaro Martínez y Gonzalo Montiel saltaron al campo por De Paul y Molina. Argentina merodeó el triunfo en el epílogo, pero el desgaste físico arrastró el desenlace hacia la prórroga de 30 minutos.
Antes del cierre del tiempo regular, una acción clave modificó el destino del juego. Tras revisar una jugada que inicialmente parecía una infracción de Paredes, el juez del encuentro constató mediante el VAR que el delantero suizo Breel Embolo había fingido la falta. El colegiado le mostró la segunda tarjeta amarilla y la consecuente expulsión, dejando a Suiza con diez hombres para afrontar el tiempo suplementario. Con la superioridad numérica, Scaloni refrescó la alineación mandando a la cancha a Thiago Almada, Nicolás Otamendi y al “Flaco” López para sostener el asedio ofensivo.
La jerarquía de Julián y el Toro para liquidar el pleito
El desahogo total llegó en la segunda mitad del alargue. A los 112 minutos, Julián Álvarez frotó la lámpara y sacó un zapatazo magistral que se colgó en el ángulo, rompiendo la paridad y desatando la locura en el banco de suplentes argentino. Con Suiza completamente volcada al ataque en busca del milagro, Lautaro Martínez aprovechó un contragolpe letal a los 122 minutos para sentenciar el 3 a 1 definitivo que clausuró la llave de cuartos de final.
Cabe destacar que el plantel y el cuerpo técnico lucieron un brazalete negro en señal de luto por el fallecimiento del histórico exfutbolista Antonio Rattín, sumado a un respetuoso minuto de silencio previo en memoria del jugador sudafricano Jayden Adams. Consumada la hazaña en Kansas, la Scaloneta ya se codea de forma legítima entre los cuatro mejores seleccionados del planeta, revalidando las credenciales de un grupo que sabe cómo ganar, pero sobre todo, sabe cómo templar el alma en las paradas más difíciles del certamen ecuménico.