¿País ganadero o país de oferta?: de potencia mundial a comer carne de burro

En un país que se jacta de tener la mejor carne vacuna del mundo y que atraviesa niveles récord de exportación, la realidad en las carnicerías locales empieza a escribir capítulos inéditos. En la ciudad de Trelew, Chubut, la primera tanda de carne de burro puesta a la venta se agotó por completo en menos de tres días, dejando a muchos vecinos con las ganas de probar esta alternativa que se comercializó como si fuera novillo.

La iniciativa, que nació como un proyecto experimental del productor rural Julio Cittadini en la zona de Punta Tombo, pasó de la teoría a la práctica este abril de 2026. Según explicó Ximena Jones, responsable de la comercialización, los cortes llegaron el sábado y para el lunes ya no quedaba stock disponible. La clave del «éxito» fue el precio: todos los cortes se ofrecieron a un valor uniforme de $7.500.

Debate cultural y necesidad económica Aunque el producto fue faenado en mataderos habilitados y trasladado bajo todas las normas sanitarias, la noticia despertó un intenso debate. Mientras algunos lo ven como una innovación productiva o una curiosidad gastronómica, otros lo interpretan como una vergüenza nacional: la necesidad de volcarse al consumo de burro en la potencia mundial de la carne vacuna.

Para quienes aún tienen curiosidad, este jueves por la noche se realizará una degustación gratuita en la parrilla Don Pedro, donde se servirán asado, empanadas y chorizos de burro. El evento marcará el cierre de esta fase experimental que ha puesto en evidencia las tensiones entre la tradición argentina y la realidad del bolsillo en 2026.