
Un control de rutina en el departamento de San Martín se convirtió en noticia nacional tras registrar uno de los niveles de alcoholemia más altos en lo que va del 2026. Un hombre de 33 años fue interceptado por agentes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y el resultado del test dejó a todos sin palabras: 2,44 g/L de alcohol en sangre, una cifra que triplica los límites de tolerancia y roza el estado de intoxicación severa.
El conductor, que admitió ante las autoridades haber consumido fernet, no solo se vio sorprendido por el resultado. Lo más llamativo del operativo, que rápidamente se volvió viral, fue la reacción de su propia acompañante; la mujer no pudo ocultar sus gestos de asombro y desaprobación al ver el número que arrojaba el alcoholímetro, exponiendo la magnitud de la falta frente a los agentes.
Consecuencias devastadoras para el bolsillo La «joda» del fernet le costará carísimo al infractor. De forma inmediata, la policía procedió a la retención de la licencia de conducir y el secuestro del vehículo. Sin embargo, el golpe más duro vendrá por el lado legal y económico: debido a la gravedad de la falta y a los nuevos montos de las unidades fijas, la multa podría alcanzar la astronómica cifra de $5.500.000.
Este caso se suma a una preocupante lista de positivos elevados en la zona Este, reforzando la necesidad de los controles de saturación para intentar sacar de circulación a quienes, a pesar de las campañas de concientización, deciden seguir mezclando el volante con el alcohol.